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Mentiras del Este

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¿Por qué escribir una ucronía?

Qué es una ucronía, qué es el punto Jonbar y qué empuja a un autor a reescribir lo que ya ocurrió. Y por qué documentar una historia alternativa es bastante más difícil que documentar una novela histórica.

Por Raúl Sánchez Peña

Todos sabemos que una ucronía es una alteración temporal de un acontecimiento ya acaecido. Básicamente supone la reconstrucción lógica de la historia ya conocida basada en hechos hipotéticos e imaginando un mundo alternativo. También se le conoce como historia alternativa o ficción especulativa. En toda ucronía existe un momento clave en la historia, el conocido como punto Jonbar, donde el curso de los hechos cambia. Y es ahí donde el desarrollo de los acontecimientos toma un cariz especulativo funcionando como un subgénero entre la ciencia ficción y la narrativa histórica.

Llegados a este punto hay que plantearse la cuestión de ¿Por qué escribir una ucronía? Y no es fácil contestar a esta premisa, existen muchas razones de peso.

Quizá la más simple sea el puro entretenimiento. Alterar el desarrollo de un hecho histórico puede dar mucho juego a la hora de, por ejemplo, reescribir positivamente un acontecimiento que en la historia real haya tenido un desarrollo negativo, y transformarlo en algo que a la mayoría le pueda resultar agradable. O, lo que es lo mismo, modificarlo en algo que todo el mundo hubiera deseado que ocurriera. Esto, evidentemente, no puede cambiar la historia real, pero puede resultar reconfortante al recrear un final más positivo en acontecimientos especialmente cruentos.

Otra razón para escribir una ucronía podría ser por el desasosiego que pueden causar los problemas políticos y sociales que nos acechan. Una alteración en el desarrollo de los acontecimientos, aunque sea de manera ficticia, puede crear una expectativa real de cambio, aunque sólo se produzca en el imaginario colectivo. Y eso tiene un trasfondo positivo muy valioso, porque se puede mostrar la luz al final del túnel, aunque sea de manera utópica.

Pero sin duda, la justificación más importante para ofrecer historias alternativas a los lectores es la de cambiar el desarrollo histórico de hechos especialmente relevantes. Estos cambios pueden llegar a ser tan descomunales como para poner en entredicho el statu quo de la actual sociedad y su transcendencia sociopolítica.

Por todo ello, no es de extrañar que un volumen importante de exitosas historias alternativas versen sobre el periodo de la Segunda Guerra Mundial. El resultado de esta etapa de la historia ha sido, sin duda, el que más ha marcado el devenir del desarrollo de la sociedad mundial hasta nuestros días. Un cambio, por ejemplo de los vencedores en el conflicto, habría supuesto un devenir histórico completamente distinto al que todos conocemos hoy en día, posiblemente más oscuro y dañino para el género humano. Todo esto, como es lógico, alimenta la curiosidad del lector en la medida en que es consciente de su imposibilidad y de la suerte de que no haya acaecido de esa manera. Si hubieran ganado la guerra las potencias del eje ¿Cómo habría sido el desarrollo de las sociedades? ¿Cómo habrían reaccionado los perdedores? ¿Cuáles habrían sido los valores imperantes en la humanidad? La resolución de todas estas cuestiones, y de muchas más, conformarían la escritura de una muy compleja e interesante historia alternativa. Obras como El hombre en el castillo de Philip K. Dick, Patria (Fatherland) de Robert Harris o El Reich africano de Guy Saville son un claro ejemplo de ucronías con esta recurrente temática.

Y ya metidos en la redacción de una obra ucrónica no hay que pasar por alto la enorme complejidad que ello supone. Cuando se acomete la redacción de una novela histórica al uso es importante documentarse bien sobre el periodo en el que transcurre para no caer en errores de bulto. Eso nos asegurará que los lugares, los personajes y las fechas de las que estamos hablando estén dentro de un contexto lógico y veraz. Pero cuando hablamos de ucronías la cosa cambia y se vuelve más complicada. En una historia alternativa, una vez que traspasamos el punto Jonbar ya hemos trastocado la historia real. Con lo cual, la documentación que tenemos sobre ese periodo histórico, a medida que vayamos avanzando, cada vez será menos efectiva por la sencilla razón de que estamos cambiando el desarrollo de los acontecimientos y estamos obligados a crear nuevos sucesos. Aquí es donde viene, a mi juicio, lo más complicado; estas nuevas situaciones no pueden estar exentas de verosimilitud y los cambios no pueden ser radicales, por lo menos al inicio de la ruptura con la línea histórica real.

Y llegados hasta aquí ¿Por qué escribir una ucronía? Quizá, la respuesta sea para crear algo que se sale de lo habitual, dando pie al surgimiento de historias que de otra forma serían imposibles de plasmar. O, tal vez, para recrear un universo más acorde con las creencias del autor, ensalzando o rechazando unos valores que, según su criterio, deberían haber sido tenidos en cuenta en la historia real. Pero, en el fondo, una ucronía no es más que un relato, y como tal, sujeto a la imaginación de la persona que lo ha creado.

Temas: Ucronía · Historia alternativa · Punto Jonbar · Segunda Guerra Mundial